lunes, 25 de noviembre de 2013

Felicito a todas las mujeres que un día dijeron NO a una relación destructiva, porque hay que tener valor para decir NO y alejarse de alguien que amas pero que te lastima.
Dios las bendiga hermosas princesas de Dios, cada una de ustedes son una hermosa flor en el jardín de nuestro Señor!!! bendiciones. Rosana 



lunes, 10 de octubre de 2011

!!...RECIBI FLORES HOY...!!!


No es mi cumpleaños o ningún otro día especial; tuvimos nuestro primer disgusto anoche, y el dijo muchas cosas crueles que en verdad me ofendieron. Pero sé que está arrepentido y no las dijo en serio, porque él me mandó flores hoy.

¡Recibí flores hoy!

No es nuestro aniversario o ningún otro día especial; anoche me aventó contra la pared y comenzó a ahorcarme. Parecía una pesadilla, pero de las pesadillas despiertas y sabes que no es real; me levanté esta mañana adolorida y con golpes en todos lados, pero yo sé que está arrepentido; porque él me mandó flores hoy.

¡Recibí flores hoy!

Y no es día de San Valentín o ningún otro día especial; anoche me golpeó y amenazó con matarme; ni el maquillaje o las mangas largas podían esconder las cortadas y golpes que me ocasionó esta vez. No pude ir al trabajo hoy, porque no quería que se dieran cuenta. Pero yo sé que está arrepentido; por que él me mandó flores hoy.

maltrato, violencia de género, violencia, abuso, abusos sexuales¡Recibí flores hoy!

Y no era Día de las Madres, o ningún otro día especial, anoche él me volvió a golpear, pero esta vez mucho peor. Si logro dejarlo, ¿qué voy a hacer? ¿Cómo podría yo sola sacar adelante a los niños? ¿Qué pasará si nos falta el dinero?. Le tengo tanto miedo, pero dependo tanto de él, que temo dejarlo Pero yo sé que está arrepentido porque él me mandó flores hoy.

¡Recibí flores hoy!

Hoy es un día muy especial: Es el día de mi funeral. Anoche por fin logró matarme. Me golpeó hasta morir. Si por lo menos hubiera tenido el valor y la fortaleza de dejarlo; si hubiera aceptado la ayuda profesional... hoy no hubiera recibido flores. ¡Al final, el amor que recibes es el amor que das!

¡¡¡ POR UNA VIDA SIN VIOLENCIA INTRAFAMILIAR!!!

sábado, 23 de abril de 2011

Violencia





Tú que me prometías con toda

tu vida, una historia de amor leal


Hoy me siento destrozada,

como si fuera un accidente fatal


Yo que fui honesta, compañera por

el bien y especial mente por el mal


Como te atreves a lastimarme, sabiendo

que mi amor no te puede engañar


Mi mente está confundida por el

daño que mi cara fuera a recalcar


El dolor sinceramente no lo cinto, pero

a mi corazón como le pudiera explicar


Rompiste los valores que en la vida

las leyes de Dios nos fueran a entregar


Sinceramente eres un cobarde, tú lo sabes,

que a una madre no se debe humillar


Yo recuerdo que llagaste como un

ángel lindo de esos que vienen del cielo


Pero ahora eres un problema, como un

nudo que se empeña en mi largo pelo


No sabré decirte si algún día mi

corazón pudiera realmente perdonar


Solo sé que esta experiencia ni siquiera

a ti, me gustaría que te fuera pasar


Si te prestara mis tacones por un día,

tus amigos se empezarían a burlar


Como crees que me siento cuando me miro

en el espejo, el llanto no lo puedo ocultar


Pondré mi frente muy en alto, para que

Dios con su amor me pudiera alumbrar


has lo que quieras con tu vida, los moretes

desaparecen pero tu amor no lo puedo rescatar


Jorge A Aguilera

La violencia doméstica en los hogares cristianos



La violencia doméstica también sucede en los hogares cristianos. Algunas de las personas que cometen violencia doméstica van a la iglesia todos los domingos – algunos incluso tienen posiciones de dirección en sus iglesias. La violencia doméstica es uno de los secretos mejor guardados.

Pensamientos poco útiles

Muchas mujeres dicen que aguantan la violencia debido a sus niños. Piensan que es mejor darles un hogar a los niños con un padre violento, que vivir en un hogar roto. El problema con este pensamiento es que la mujer se transforma en cómplice de la violencia. Permite que continúe el comportamiento de su marido, sin romper el ciclo. Ella no protege a sus niños de la violencia.

La iglesia no siempre sabe enfrentarse sabiamente con los problemas en los hogares en que existe la violencia. Decirle a una mujer que tiene que aguantar no es una buena solución. Amenazarla con disciplina o con expulsión de la iglesia si se separa tampoco ayuda mucho. A veces la enseñanza de la iglesia le obliga a una esposa a que continúe con un marido violento. Debe hacerse todo el esfuerzo posible para rescatar la relación marital, pero cuando una mujer abusada no quiere regresar a la casa a un marido violento, la iglesia debe apoyar su decisión.

Cómo romper el silencio

Creo que, como cristianos, necesitamos romper el silencio. Dios no quiere que exista ningún tipo de violencia en el hogar. Colosenses 3:12-15 nos enseña que Dios nos ha hecho un llamado a la paz. Debemos tratarnos mutuamente con humildad, haciendo todo en un espíritu de gratitud a Dios y unidos todos por el amor. La iglesia ha de ser la primera en alzar su voz exponiendo el terrible secreto de la violencia doméstica.

Debe apoyar a la gente involucrada en tales situaciones para que pueda encontrar soluciones buenas, saludables y bíblicas a sus conflictos, incluyendo nuevos métodos de comunicación dentro de las familias.

Esly Carvalho.

sábado, 13 de febrero de 2010

La violencia domestica; El dolor de la familia disfuncional



Porque no me afrentó un enemigo, lo cual habría soportado, ni se alzó contra mí el que me aborrecía. Porque me hubiera ocultado de él; sino tú, hombre, al parecer íntimo mío, mi guía, y mi familia, que juntos comunicábamos dulcemente los secretos, y andábamos en amistad en la casa de Dios. (Salmo 55:12-14)

El núcleo familiar (padres, hijos y demás familiares) se afecta a nivel individual, social y familiar, creando un hogar disfuncional, carente de estabilidad, seguridad y amor.

¿Qué es la violencia familiar?
La violencia familiar es el maltrato que una persona recibe de otro miembro de su propia familia. La violencia en el hogar incluye: maltrato físico, abuso sexual, abuso emocional y descuido o negligencia.

Rara vez se informa la violencia en el hogar, debido a que frecuentemente las víctimas se sienten avergonzadas y desesperanzadas.

¿Por qué hay personas que actúan con violencia contra miembros de su propia familia?
Por un lado, por la necesidad de poder y control. Para algunas personas la violencia llega a ser una manera de dominar a los miembros del hogar. Porque da resultado, la violencia continua.

Por otro lado, por las preocupaciones sobre el trabajo, cuentas sin pagar, ya que éstas pueden acumularse hasta que la persona no resiste más y hace uso de la violencia. También, el abuso de drogas y del alcohol puede complicar los problemas.

Asimismo, la violencia es un comportamiento aprendido, por antecedentes familiares. Estudios realizados indican que algunos aprenden cuando están creciendo a ser violentos contra miembros de su hogar. Por ejemplo, niños maltratados, pueden maltratar a los de su propio hogar cuando llegan a la edad adulta.

También, otra causa de porque hay personas que actúan con violencia contra su familia, es el aislamiento. En la sociedad móvil de hoy en día muchos pierden el contacto con el hogar y los amigos que son quienes podrían brindar apoyo emocional.

La violencia doméstica se puede presentar en hogares de cualquier clase económica y social.

Los factores que contribuyen a este abuso son:
1) Expectativas Conyugales: Las expectativas irrazonables o lo que le toca hacer al marido o a la mujer pueden producir desacuerdos y frustración.

2) El sentirse inadecuado: Los abusadores pueden sentirse incapaces de desempeñar sus responsabilidades o de mantenerse a la altura de la imagen que han creado. Su vergüenza o culpabilidad los empuja a la violencia.

3) Frustración en el trabajo: La falta de satisfacción en el trabajo o con el salario, puede producir frustración, lo que a su vez puede convertirse en violencia.

El maltrato de menores:

El maltrato de los niños también es parte de la violencia familiar. Los factores que contribuyen a éste son: la falta de madurez de los padres, falta de sabiduría, expectativas irrazonables y mala situación económica.

En Puerto Rico, el castigo físico es parte de la; disciplina ; que muchos padres y madres imponen a sus hijos y éste, no solamente es tolerado, sino esperado y en ocasiones asociado al cariño.

El abuso del niño es especialmente peligroso porque con frecuencia el niño no se puede escapar o dar parte del problema.

Definitivamente, el maltrato produce maltrato, la violencia genera violencia.

La mejor manera de proteger a nuestros niños es promoviendo cambios estructurales en las familias y en la sociedad.

El abuso de los familiares ancianos:

Es el maltrato de un padre o de un miembro más viejo del hogar por uno más joven. Incluye descuido, aislamiento, abuso verbal, exceso de medicamentos y mal uso del dinero del anciano.

Los factores que contribuyen a este abuso pueden ser resentimiento (raíces de amargura), conveniencia o motivos económicos.

Los ancianos pueden estar reacios a dar parte de esos abusos porque dependen del familiar, sienten vergüenza de haber criado hijos abusadores o tienen miedo de que los dejen en un asilo.

Recomendaciones:

Para las víctimas de la violencia doméstica, el romper este círculo implica mucho valor y decisión. Si se sufre de abusos se debe de:

- Luchar contra el secreto y contra el aislamiento que resulta vivir una mentira.
- Buscar ayuda profesional.
- Hacer contacto con alguien en quien confié.
- Prever lo peor y prepararse para ello.
- Creer en su capacidad. No tiene que culparse por el comportamiento violento de otros.
- Orar para que Dios le dé la fuerza para tomar decisiones valientes.

Soluciones:

Primeramente, como padres debemos de educar a nuestros hijos sin violencia. Es el hogar la base primordial para combatir la violencia.

Asimismo, podemos ofrecernos como voluntarios y ayudar a uno de los cientos de refugios que proveen asistencia material y apoyo espiritual a las víctimas de la violencia doméstica.

Sobre todo, si conocemos de algún caso de violencia doméstica, maltrato de menores o ancianos, como ciudadanos es nuestra obligación denunciarlo y recuerde; No otorgue al abusador un permiso incondicional, atrévase a decir basta

Mi experiencia personal:

Soy una de esas mujeres supervivientes de la violencia doméstica en nuestro país. Me casé a los 19 años con mi único novio desde la adolescencia. Amé entrañablemente a este hombre, padre de mis dos hijos. Pero el amor no bastaba. Lo que yo no sabía era que él había sido un niño muy maltratado por su padre, veterano de Guerra.

Cuando mi niño mayor tenía nueve meses recibí la primera bofetada, con mi bebé en brazos, sólo porque le dije que estaba muy ebrio para salir y que me daba miedo que tuviera un accidente.

Lo que sucedió a este incidente fue una estela de casi 14 años de abuso, en los cuales no sólo me lastimaba a mí, sino a mis hijos, cuando llegaba borracho. Aún así, me resistía a divorciarme porque era una católica practicante y todos los sacerdotes que conocía me decían que aguantara. Hasta que conocí a uno que un día me vio golpeada y me dijo ;Hija ya basta, no aguantes más y divórciate;. Dios bendiga a aquel varón de la iglesia San Pío de Trujillo Alto.

Decidí, con dolor en mi alma, divorciarme de aquel hombre enfermo que también había tenido varias amantes. Digo con dolor, porque yo era una esposa codependiente y no es fácil salir de una relación así. Pero gloria a Dios, me liberé a pesar de que no sólo perdía al hombre que amaba, sino el hogar y dos negocios. Todo fue embargado por las autoridades pertinentes, por malos manejos que él hizo con nuestro dinero.

Fue entonces cuando mi padre me recogió en su hogar, junto a mis dos pequeños hijos. Mi divorcio fue su gran dolor. Sin embargo, a los tres meses de estar allí, comenzaron a visitarme tres hermanas de la Iglesia, donde acepté al Señor como único y suficiente Salvador, desde hace 20 años.

Desde entonces hice rema en mí, los versículos 5,6 y 7 del capítulo 54, del libro de Isaías; Porque tu marido es tu Hacedor; Jehová de los ejércitos es su nombre; y tu Redentor, el Santo de Israel; Dios de toda la tierra será llamado. Porque como a mujer abandonada y triste de espíritu te llamo Jehová, y como a la esposa de la juventud que es repudiada, dijo el Dios tuyo. Por un breve momento te abandoné, pero te recogeré con grandes misericordias. Con un poco de ira escondí mi rostro de ti por un momento; pero con misericordia eterna tendré compasión de ti, dijo Jehová tu Redentor.

Al cabo de cinco años de servirle al Señor, mi testimonio llevó a los pies de Cristo a mi padre, antes de morir y a mis dos abuelas, paterna y materna.

Luego, trabajé como obrero de altar y fueron muchas las mujeres, víctimas de violencia doméstica que el Señor puso en mi camino para usarme como instrumento de consuelo.

Más tarde, mis hijos crecieron y al cabo de seis años sola, (hace 14 años y medio) conocí al que es hoy mi esposo, también un hombre maltratado por una esposa infiel. José Humberto ha sido un padre y un abuelo para mis hijos y nietos que lo aman entrañablemente.

Doy gloria a Dios porque hace muchos años perdoné al padre de mis hijos, quien ya va por el tercer divorcio, e incluso le he podido ministrar en sus momentos de crisis.

Le ruego a Dios que ahora me use como capellana para llevar consuelo a tantos hogares y centros de ayuda para mujeres y niños maltratados. Quiero llevarles palabra de salvación, sanidad y consuelo, darles un poco de ese amor tan grande que Dios nos ha dado a mis hijos, nietos y a nosotros como pareja. ¡A Dios sea la Gloria por cuanto ha hecho en mi vida y la de mi familia!

Por: Sylma A. Pérez García
sylmalis@yahoo.com
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